La entrevista al Papa Francisco en Cuatro lució muy poco

Por Álvaro Onieva a 16 de junio de 2014 • Sin comentarios

Entrevista al Papa Francisco en Cuatro

La entrevista con el Papa Francisco en Cuatro podría haber sido lo más. En lo periodístico se quedó en interesante porque la propia naturaleza de la entrevista no daba opción a que no lo fuese, pero en lo televisivo fue un auténtico chasco. La cadena roja organizaba una noche de entrevistas emparejando a Risto Mejide y su ‘Viajando con Chester’ con la entrevista al Papa realizada por Henrique Cymerman, periodista muy cercano al personaje. Se trata de la primera entrevista concedida por el pontífice a una televisión de nuestro país, un hito que se anotaba Cuatro. Pero el asunto no funcionó como cabría esperar.

El programa de Risto ha sabido corregir los ligeros defectos con los que arrancó y ha ido ganando enteros en la edición, su principal arma para condensar lo mejor de los brutos de conversaciones que graban. El ritmo es rápido y los titulares se suceden gracias a la eliminación de la paja, intentando ofrecer el mayor grano posible. La entrevista del Papa Francisco fue todo lo contrario.

Titulares hubo, eso no se puede negar, pero el ritmo fue muy lento, sobre todo si comparamos el producto televisivo con su predecesor en parrilla. Un abismo. Y el envoltorio dejaba muchísimo que desear. La ausencia de música de fondo, por discreta que podía haber sido, se entiende por la solemnidad de la entrevista, pero la mala calidad del sonido ambiente o la ínfima calidad de los planos son imperdonables, máxime en una entrevista de tal calibre. Esos cambios de plano mediante zoom en una imagen grabada con trípode son de ver y no creer.

El Papa Francisco es un personaje de gran carisma que en todas las declaraciones que hace dice algo que resuena y que llega a la gente. Es un gran orador que sabe constituir un mensaje. Podríamos decir que el Papa Francisco es a la religión lo que Obama a la política y Vasile a la televisión. No es un Papa cualquiera, pues con sus argumentos ha sorprendido a la Iglesia más reaccionaria y a gran parte de la población, razón por la que su interés periodístico es mayor aún que el que tendría cualquier persona que ocupase su cargo. Y es, además, un Papa que habla castellano lo cual para una televisión da un plus de cercanía al no tener que doblarle ni subtitularle. ¿Entonces por qué se le sacó tan poco partido a semejante personaje? Quizás lo televisivo prima en mi crítica sobre lo puramente periodístico. Pero ¿por qué el grafismo y la cabecera eran tan parcos? o ¿por qué daba la sensación de que estaban emitiendo los brutos completos tal cual los grabaron? Son cuestiones que no me explico.

Y me muero de placer sólo de pensar cómo habría sido la entrevista al Papa Francisco si la hubiese hecho Risto en ‘Viajando con Chester’.

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