‘Adán y Eva’ y viceversa

Por Álvaro Onieva a 28 de octubre de 2014 • Sin comentarios

adán y eva cuatro

Esta noche vuelve a emitirse en Cuatro ‘Adán y Eva’, un programa que podría haber sido algo más. Podría haber sido el tan mencionado experimento sociológico que algunos quisieron ver en ‘Gran Hermano’ y que, ahora con el paso del tiempo, podemos decir que sí que fue. Porque en aquella inocente primera edición de ‘Gran Hermano’ pusieron a gente común en una situación insólita y nos permitieron mirar. No pasó igual con ‘Adán y Eva’, donde sí podíamos mirar pero no veíamos nada genuino.

Gente desnuda del perfil de ‘Mujeres y hombres y viceversa’ no es nada insólito, es condensar en un mismo metraje el paso lógico del tronista a la portada de Interviú, pero a nivel televisivo no ofrece mayor transgresión que la de escandalizar a quienes se escandalizan con la desnudez u ofrecer imágenes morbosas a quienes encuentren eso morboso.

La premisa de ‘Adán y Eva’ debía ser algo más que ver a gente carente de neuronas desnuda en la playa luciendo palmito. Debía ir más lejos. ¿Qué pasa cuando te sacan de tu zona de confort? ¿cómo sería relacionarse con otra persona estando desnudos? La idea es interesante pero una ejecución nefasta llevó al traste el curioso programa. La dicharachera edición de Eyeworks Cuatrocabezas que tanto nos divirtió en ‘¿Quién quiere casarse con mi hijo?’ aquí queda descafeinada y poco trabajada.

Este mismo programa con otro casting habría sido muy diferente. Con gente normal, conociéndose desnuda, habría sido estimulante. No habrían tenido edredoning (¿es esto una novedad a estas alturas?) pero sí un producto que habría atrapado. Con el elenco actual, comprobé que tras dos frases de cada uno no habría nada en sus conversaciones que pudiese aportarme lo más mínimo. Y el programa se quedó en mostrar gente que enseña sus atributos entre acciones guionizadas a cambio de unos días de vacaciones y 1.000 euros.

Es el camino que ellos eligieron, bueno, quizás les sirva un tiempo. Pero desde luego fomenta el lado más telecinquero de Cuatro cuando, con el mismo formato podrían haber vuelto a ser la Cuatro novedosa y transgresora del principio.

¿Lo peor? Convertir ‘La Otra Red’ en un debate sobre ‘Adán y Eva’ que sí intentaba vendernos el lado sociológico del programa que había brillado por su ausencia. Después de haber visto a una muchacha diciendo que la Biblia tiene fascículos no colaba ver a Elisa Beni hablando de la desnudez en el politeísmo en el debate de Ruth Jiménez. Javier Ruíz no sabía dónde meterse e intentaba hacer un programa serio. Y consiguió máximo de audiencia, pero ¿a qué precio?

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