En la tele tiene que haber de todo, como en la viña del señor

Por Álvaro Onieva a 25 de marzo de 2015 • 7 comentarios

Aquí Paz y después GloriaA veces cuando se hace crítica de televisión se olvidan algunos de que la televisión es (y sobre todo, debe ser) un ecosistema plural. Que hay de todo -como en la viña del Señor- y que debe haber algo para todos. Y que de la misma manera que unos agradecemos eternamente a TVE la renovación de ‘El Ministerio del Tiempo’, otros pasarán por completo de la serie de viajes temporales y preferirán productos más convencionales. Véase: ‘Aquí Paz y después Gloria’.

Que exista HBO no significa que USA Network no haga bien a determinado público. Y a mí USA Network me parece abominable. Pues esto es lo mismo en otro contexto y escala. A mí no me gustará ‘Aquí Paz y después Gloria’ pero entiendo que haya gente a la que sí. Y aunque no lo podáis creer, hasta se reirán con ella.

La serie es lo que es, un enredo con humor a ratos zafio, pero también un entretenimiento ligerísimo que requiere lo más mínimo del espectador que sólo busca desconectar. Y dentro de lo malo (porque si aún no había quedado claro, os lo digo ya: sí, es malilla) tiene aspectos salvables que hacen que pueda engatusar a un determinado sector de la audiencia. No llega a los niveles de esperpento del remake de ‘Cheers’ o ‘Vida loca’ y el guión tiene cierto ritmo.

Además, ‘Aquí Paz y después Gloria’ nos devuelve a la vida del barrio televisivo que, aunque unos detestemos, tanto gusta a ese sector de la audiencia del que os hablo. Ese al que no le importaría vivir en Esperanza Sur, Montepinar, La Gloria o en este barrio de La Vega, y que ve en estos personajes un reflejo de la gente de su entorno.

A nivel técnico la serie no destaca, con una dirección a ratos desacertada y una iluminación indefendible (¡ese plano nocturno del barrio me ha hecho gritar!). Por otro lado, el reparto es muy irregular, encabezado por un Antonio Resines que pese a hacer dos papeles en la serie no deja de interpretar a Diego Serrano en ambos. Antonio Molero, sin embargo, no hace de Fiti, y a César Sarachu no le puede pegar más el papel de obispo. Entre los secundarios, destacan en lo negativo María Hervás y Lucía González (la choni y la adolescente) y en lo positivo Beatriz de la Cruz (la gallega psicópata).

En definitiva, ‘Aquí Paz y después Gloria’ es una serie que no me pillará a mí ante el televisor pero que no es tan terrible como su difícil parto hacía presagiar. Entiendo, por tanto, que un 20,7% del público respalde esta apuesta por volver a fórmulas del pasado, y que bebe de la torrentada y la serranada. Pero si os gusta ‘Bajo Sospecha’ y se os han quedado los martes libres, no busquéis amparo en la propuesta de Telecinco. O sí, depende de los niveles de eclecticismo de cada uno.

7 comentarios en “En la tele tiene que haber de todo, como en la viña del señor

  1. Estoy muy de acuerdo, yo siempre he defendido que hay gente que necesita un Sálvame y series más ligeras. Amigos míos, por ejemplo, solo ven series españolas y que no les hagan pensar. Y así se están quedando, pero esa es otra historia. Aquí paz no es tan mala, efectivamente, y al ver el anuncio pensé que incluso podría llegar a gustarme. Pero sí, es volver a ver Los Serrano. Y yo sigo viendo al Fiti, al que han convertido en boxeador porque no sabe hacer de cura. Algo que me inquieta y me atormenta es pensar por qué estos dos tienen que ir siempre en pack. Y falta Bonilla porque tiene su propia serie que si no, también estaba aquí. Pero bueno. Eso, que no es tan mala (aunque yo la tuve que quitar a los 20 minutos)

  2. He leído este comentario sin haber visto la serie. No obstante me permito comentar aquí porque lo que quiero decir se refiere al comentario en sí, no a la serie.
    Me parece poco sano mentalmente adoptar una actitud condescendiente. No quiero decir que haya que pisotear y linchar los programas o series que nos parecen malas. Uno debe aceptar que en la tele se hacen ciertas cosas que no nos gustan. Uno lo acepta como acepta que en el mundo ocurran cosas que nos parecen mal, lo que no quiere decir que lo apoye y lo defienda.
    O bien uno se centra en criticar la serie en base a su criterio o bien no lo hace.
    Pero esa actitud de “no me gusta porque estoy por encima de aquellos a los que les gusta Salvame o la serie de Resines y, por tanto, me alegro de que se hagan estos programas porque, qué diablos, así quedan claro que hay mucha gente más tonta que yo”.
    Lo siento pero no puedo evitar interpretar vuestra actitud de esta manera. Ese paternalismo, ese gusto por ver a los que son inferiores a ti en su jaulita disfrutando con su “esclavitud”, pobres, no se dan ni cuenta.
    Creo que lo más inteligente es valorar las cosas según tu criterio y punto. Con respeto pero según tu criterio.
    No se trata de pedir que prohíban estos programas, eso también sería paternalista (aunque con estrategia contraria).
    Ni lincharlos, eso es oportunista.
    Un crítico creo que debe valorar la obra, no al público que lo ve o deja de verlo.
    Las razones por las que a uno le gusta una serie o un programa pueden ser incluso irracionales. Por qué aventurarse a catalogar a la gente que ve ciertas cosas o deja de verlas.
    O sea, el que quiera defender la serie de Resines que lo haga según sus criterios audiovisuales o de espectador, que serán de lo más respetables.
    Pero no intenten adivinar las intenciones o necesidades de los demás.
    Luego está el debate de qué fue primero: ¿la demanda o la oferta televisiva?
    Yo pienso que primero es la oferta televisiva, que intenta crear cierta demanda.
    Aquí se dice que un señor de un pueblo recóndito de España sólo se ríe con el humor grueso y zafio.
    ¿Por qué un señor de un pueblo recóndito de Inglaterra se ríe con Los Monty Python?
    Porque es la oferta que se propusieron en la BBC.
    Seguro que unos señores españoles de 70 años que ahora se ríe con algo considerado grueso y zafio
    en los años 50 se reía con comedias de Howard Hawks. Porque era lo que veía en el cine.
    No sé si me explico. Muchas gracias, un saludo.

    • Hola Luis. Entiendo lo que dices pero voy a tratar de explicarte por qué la intención de mi artículo no es paternalista como crees. Ante todo, creo que la crítica televisiva, aunque por su naturaleza es siempre subjetiva, debe ir un poco más allá del “a mí me gusta” / “a mí no me gusta”. Luego hay una parte de la crítica que es menos subjetiva, aunque estés valorando el producto en términos de bueno/malo, como son los aspectos técnicos y formales, incluido un mal guion. Por último, creo que es necesario entender las obras audiovisuales en su contexto, no como entes aislados. Y esto significa tener en cuenta en qué cadena se emite, quién lo produce, quién escribe, a qué público va dirigido o qué pretende a nivel estratégico conseguir la cadena. Por todo eso, creo que no debo hacer una crítica basándome sólo en si la serie me gusta o no me gusta, porque sería quedarse en lo superficial. Y porque mi criterio, sea más atinado o menos, me representará a mí y, quizás, a algunos espectadores pero nunca a todos los que cogen el mando cada mañana. En ningún momento digo que yo sea mejor o peor espectador (ni persona, por supuesto) que los 3.681.000 que vieron ‘Aquí Paz y Después Gloria’, ni muchísimo menos. Simplemente expongo que debe haber productos para todos, que para que haya un ‘El Ministerio del Tiempo’ debe haber un ‘La que se avecina’, que no todas las series vayan a por la audiencia masiva y que pueda haber productos de diversa índole. En general, no me gusta la crítica televisiva que niega el derecho a la existencia de productos que van destinados a sectores del público de, en teoría, un nivel más bajo (porque eso más que paternalismo es egoísmo audiovisual) ni a los que van a degüello porque es lo fácil.

      He tratado de contextualizar. Ésta es una serie que yo no vería, pero habiendo visionado el primer episodio, entiendo que reúne muchos elementos para agradar a determinado público (el que veía Los Serrano o Torrente, decía en el artículo, pero puede ser otro) y no está tan mal ejecutado como podría. Esto viene también por el histórico de la serie antes de su estreno. Hubo miles de cambios de equipo, se hicieron varios pilotos, se hablaba muy mal del proyecto y, encima la cadena no lo mostró a la prensa antes del estreno (cosa que hacen cuando se sienten orgullosos del producto, como El Príncipe o Los Nuestros) por lo que se presagiaba que fuese una serie mala-mala. Y al verla, no fue eso lo que me pareció. Repito, no es una serie infame pero yo no la vería. Eso es lo que quería decir.

      Y bueno, si tiras hacia atrás en este blog podrás ver que no tengo prejuicios con productos que no son precisamente elitistas, aquí he hablado (y bien) de Sálvame o de Gran Hermano VIP.

      Muchas gracias por tu comentario ;)

      • Hola Álvaro. Gracias por responder. Es posible que mi comentario fuera algo exagerado en cuanto a la valoración que hago de tu crítica. Te pido disculpas si en algo te pareció inoportuno, no tenía intención de ofender ni nada.
        Estoy de acuerdo en tu explicación, lo único que quisiera matizar es que no me refería a que una crítica deba basarse en un simple “me gusta” o “no me gusta”. A mí me encantaría leer una crítica de alguien que me explique sus razones para disfrutar de “Sálvame” o cualquier otro programa del estilo. Aunque no me convenza para ver el programa me puede parecer interesante su razonamiento.
        No intentaba decir que no me parecía interesante tu razonamiento. Lo es y tiene mucho sentido. Lo que intentaba decir es que no coincido con él y he tratado de explicar por qué.
        Digo esto por si mi comentario da la sensación de menospreciar tu artículo. No era mi intención pero hubiera rectificado la manera de explicarme.
        Sigo pensando, eso sí, que no me parece acertado intentar ponerse en el lugar de los demás espectadores, de los que poco sabemos.
        También discrepo con lo de que los “Sálvame” sirven para que se hagan otro tipo de programas más arriesgados. Creo que los que hacen “Salvame” lo hacen porque o bien les gustará hacerlo o simplemente han encontrado un filón de audiencia al que no van a renunciar. Una tele tiene diversas maneras de conseguir audiencia e ingresos. “Sálvame” no es la única.
        Si realmente una tele tiene intención de apostar por programas que consideren de más calidad (esto es siempre muy relativo) lo harían y punto. La calidad la crea y la determina la cadena. Que la audiencia vea más programas de los “malos” es porque hay mucha más apuesta por estos programas. Si se apostara de verdad por otros “programas” y estos inundaran la parrilla, el público vería estos programas. Así de fácil y así de imposible. Para que una tele haga eso habría que cambiar la mentalidad de la mayoría de directivos, no al público. Los directivos siempre sueñan con saber qué quiere ver el público. Nunca reconocerán que ellos saben muy bien que el público verá lo que ellos (los directivos) quieran. Prefieren excusar sus decisiones en la poca exigencia de ese público que, pobre, no quiere más que programas “malos”. A esto me refería, al peligro que supone intentar adivinar lo que quiere el público.
        Gracias de nuevo y enhorabuena por tu blog

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