‘Sense8′, la heredera de ‘Perdidos’ con ínfulas de trascendencia

Por Álvaro Onieva a 17 de julio de 2015 • Sin comentarios

sense8 netflixDurante muchos años estuvimos buscando la nueva ‘Perdidos’, quizás porque aquel hueco extremadamente friki era difícil de llenar por series más convencionales o quizás porque el final fuese tan decepcionante. Sea como fuere, ni ‘FlashForward’ ni ‘The Event’, ni ninguna nueva apuesta de J.J. Abrams pudieron encajar en ese título de “La nueva Lost” que tantas ganas teníamos de colocar. Lo curioso es que cuando ya habíamos desistido, aparece la serie ‘Sense 8′ y repite las virtudes (pocas) y defectos (muchos) de ‘Perdidos’.

Pero aún con todo, no significa esto que la propuesta de los Wachowski vaya a gustar a quienes disfrutaron de las aventuras de Jack, Sawyer y compañía, pues la serie de Netflix es más dispersa, pretende ser más trascendente (y no, no es ‘The Leftovers’) y no garantiza un viaje entretenido, algo que sí le concedemos a la isla de ABC.

La defensa más repetida ante el final de ‘Perdidos’ fue que aquello no era una serie de misterios sino de personajes (no, no lo era). Y en ese sentido, ‘Sense8′ repite la fórmula de mezclar un misterio sci-fi con retales de varias vidas, pero ni esta Sun es la Sun de ‘Lost’ (no hay más nombres de asiáticas, por lo visto), ni ningún personaje tiene el carisma de Charlie o Sawyer. En general, las vidas de los ocho sensates me importaban bastante poco, y viendo que la trama horizontal de misterio avanzaba a escena por episodio –salvo al final que coge carrerilla-, se me hacía muy cuesta arriba continuar con el visionado (sí, en modo binge-watching) ante el sopor que producen de algunos personajes.

El elenco de ‘Sense8′ no es más que un abanico de clichés socioculturales, que pretende ser un crisol de razas, localizaciones, identidades de género y orientaciones sexuales. Un pastiche de estereotipos muy descarado y poco bien compensado, que no logra trascender más allá de esos lugares comunes (asiática-artes marciales, latino-telenovela, hindú-Bollywood…) ni en la representación ni en los problemas personales. La visión occidentalista que tiene ‘Sense8′ del mundo es desalentadora para una serie que pretende ser el culmen de la diversidad, y no un modelo globalizador.

Hay tramas que prácticamente no avanzan desde su planteamiento, dándonos un giro o dos y montones de situaciones que bien podrían ahorrárselas. En ‘Perdidos’ también teníamos muchas tramas personales (aquellos flash back) que generalmente no aportaban nada. Aquí Sun, por ejemplo, es un personaje interesante que, viéndolo con perspectiva, no ha hecho mucho más que irse a la cárcel y estar con cara de palo. Otro problema: la desconexión de unos personajes que, según lo que nos vende la serie, deberían estar conectados. Las ocho historias son como ocho (aburridas) películas que podrían (pero no lo hacen) funcionar de forma independiente, que enredadas pretenden despistarnos sobre su falta de enjundia. No están hiladas ni siquiera mediante un nexo emocional claro, una moraleja o una situación universal.

El problema de que las conexiones sean tan irregulares es que, cuando llega el episodio final y todos trabajan en equipo, no acabas por entender que se conozcan y cooperen tan bien. Muchos no han tenido una sola escena juntos en toda la serie y, más importante, no han tenido ningún momento de entender qué es eso de ser sensates o quiénes son el resto. A algunos les llegará por ciencia infusa, supongo. Otros, han contactado solo en esa orgía mística que no es más que un ejercicio de hacer la serie más adulta y más de cable.sense8 orgiaLa trama de Lito es la más separada de todas, no sólo porque apenas guarde relación con otros personajes sino también porque su tono, sobre todo al principio muy paródico, se despega por completo del ambiente general. La escena de cuando tiene la regla es muy divertida, pero le pega a la serie lo mismo que a un Cristo dos pistolas. Nuevo escollo para la serie, falta cohesión en el tono de sus tramas. Pero también es problemático que las relaciones se den generalmente dos a dos, en lugar de mostrárnoslas como la unión de un auténtico grupo de ocho. Kala solo tiene minutos con Wolfgang (y su pene) y con todo me parece el personaje más adorable y desaprovechado, Will sí se mueve entre varios pero su atención la acapara la intensísima Riley, quien hasta el final de la serie es un asfixiante pozo de densidad, y Capheus tiene momentos puntuales con varios pero ninguno destacado.

La trama de Capheus, por cierto, es de las que más se mueven y, sin embargo, me aburría soberanamente. Sun queda como un personaje accesorio que solo sirve para poseer a quienes necesiten de sus habilidades como luchadora de artes marciales (y Kala para hacer un coctel molotov), lo que nos lleva a otro tema que ‘Sense8′ debería hacerse mirar: todos los problemas en las vidas de los sensates se solucionan a mamporros (¡¿QUÉ CLASE DE MENSAJE ESE ESE?!) ya sea siendo poseído por Sun o por el poli cachas. Siempre a ostias.

El personaje más interesante de esta primera temporada de ‘Sense8′ ha sido Nomi, pues era la más relacionada con la trama de qué son los sensates y quiénes intentan darles caza. Pasando por alto que el arco de la lobotomía roza peligrosamente los límites del mamarrachismo, la carismática hacker transexual y su novia Amanita protagonizan los momentos más intrigantes de la serie. Mientras ella está luchando contra la conspiración, muchos de sus compañeros sensates están a por uvas. Por el contrario, Jonas Maliki (Sayid de Perdidos para los amigos) hace las veces de ayudante-guía de los héroes, con muy poca sal, y el malo-malísimo Mr. Whispers, es tan caricaturesco que parece de broma. Y no, no nos explican ni quién es, ni por qué puede hacer lo que hace, ni por qué está en contra de nuestros protagonistas. Porque la resolución de la temporada llega atropellado y no da tiempo.

Lo mejor: el increíble despliegue de producción que ha llevado la serie a rodar por medio mundo y que queda muy lucido en pantalla, aunque compensen localizaciones espectaculares con muchísimas escenas de blablá en interiores.

Lo peor: el tedio general entre los avances de la trama sci-fi, su pretensión existencialista y la vergonzosa escena musical del episodio cuatro. Me quedé con ganas de preguntarles a los Wachowski, what’s going on?

Si a diferencia de mí, la serie os ha encantado, os recomiendo que leáis la crítica positiva que ha escrito Fuertecito no ve la tele: ‘Sense8′: orgía de los sentidos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>